Bien es cierto que la logopedia es cada vez más conocida, pero todavía se desconoce hasta dónde puede llegar esta profesión, en qué etapas del ciclo vital interviene y lo necesario que resulta acompañarla con una intervención psicológica. Hoy intentaré dar respuesta a todo ello y encontrar en la sociedad otro punto de vista.
Partimos de que tanto la logopedia como la psicología son dos profesiones sanitaras, por lo que deberían estar como una prioridad vital. Así pues, la logopedia, se encarga tanto de la prevención, detección, evaluación, diagnóstico, asesoramiento e intervención de las áreas que abarcan alteraciones a nivel de lenguaje (oral y escrito), comunicación, habla, voz, audición y de las funciones orales no verbales, muchas veces olvidadas (respiración, deglución, succión y masticación). Su objetivo principal es rehabilitar aquellas funciones que se encuentran alteradas, y al contrario de lo que muchos piensas, no solo se interviene en etapas infantiles, sino que abarca todas las etapas del ciclo vital, desde lactantes hasta la vejez. Existen daños cerebrales o enfermedades neurodegenerativas que causan alteraciones de suma importancia en nuestras áreas de intervención, y que con una intervención temprana, acompañada de tratamiento psicológico, mejoraría en gran medida su calidad de vida.
Hoy principalmente quiero hablaros de la necesidad de acompañar cualquier intervención de logopedia con una terapia de salud mental, pues son múltiples los síntomas que encontramos en nuestras sesiones que impiden avanzar adecuadamente al paciente. Desde un niño que tiene problemas de articulación y tiene miedo a la no aceptación, a la burla, al aislamiento, y que puede derivar en un mutismo selectivo emocional a una persona adulta que a raíz de un daño cerebral sufre una afasia de Broca (lesión que afecta principalmente a la fluidez del habla, pero la comprensión de lo que escuchan se conserva mayormente), persona que tiene un cambio de vida radical, es consciente de todo y posiblemente necesite una modo alternativo de comunicación para hacerse entender y transmitir sus necesidades, e incluso una enfermedad neurodegenerativa, el Parkinson, que afectara en gran medida a todos los ámbitos de su vida, tanto a su independencia, su alimentación, su comunicación con el entorno, etc. Como pueden concluir, todos estos pacientes de logopedia sufrirán grandes estragos emocionales, pues sus vidas se pueden ver cambiadas, alteradas, limitadas a nivel de integración social, autonomía, etc. causando en ellos ansiedad, estrés, depresión, apatía, sentimiento de invalidez…
En definitiva, cualquier alteración de la comunicación, del lenguaje, del habla, de las funciones orales no verbales, puede causar una gran alteración en la salud mental. Por ello, una intervención conjunta (logopédica y psicológica) hará que el paciente sienta una mayor motivación para luchar por su rehabilitación, manejando diversas herramientas de crecimiento personal y en consecuencia, conseguir mejores resultados terapéuticos.
Asimismo, no quiero que olviden una cosa, su entorno es vital en estas situaciones, por lo que un apoyo psicológico para los familiares, tiene suma importancia en la mejora y avance de los pacientes, ya que el psicólogo/a, le podrá ayudar a asumir y aceptar el diagnóstico, ofreciéndoles múltiples herramientas para acompañar de una manera positiva a su familiar.
Sara Alfaro Gómez
Logopeda y Técnico Superior en Educación Infantil.


