Todos hemos oído hablar de la resiliencia; para mí no se trata de ser fuerte o poder con todas las situaciones desagradables o difíciles de cualquier índole que la vida nos pone por delante y que vivimos desde la experiencia interna y subjetiva de cada uno/a, sino que más que ser fuerte o poder con todo, (esto sería echarnos un propio pulso contra nosotros/as) se trata de la capacidad que el ser humano desarrolla y que puede ir entrenando para mejorar como habilidad para poder estar en la vida con el máximo bienestar que se puede en ese preciso momento, partiendo de los recursos disponibles que tenemos, sabiendo que la realidad es la que es y que hay aspectos que se alejan de nuestro “control”.
Se trata de acercarnos a nuestra condición de ser humanos, LA VULNERABILIDAD. Ver, abrazar, aceptar y comprender el dolor que hay en ti con lo que hay, con lo que está pasando en tu vida hoy, aunque no te guste, al mismo tiempo que conozco y veo mis fortalezas o recursos (que sí, los tienes, solo hay que aprender a mirar dentro). Desarrollar aquí la autocompasión desde la observación de tu propio sentir, será el mayor refugio al que podrás acudir, como si de tu propia casa se tratase.
Por ello, la verdadera resiliencia para mí, es aquella que emerge como una capacidad en medio del proceso de aprender a estar en la vida desde el reconocimiento de la propia vulnerabilidad y que si se une a la creatividad, la habilidad para poder ver por dónde si puedo seguir caminando a pesar del dolor de hoy, ver nuevas opciones no vistas hasta el momento, al mismo tiempo que puedo conectar conmigo/a mismo/a, ver y contemplarme como un ser completo a pesar de las circunstancias externas, las cuales no me definen y en las que la vida manda, y que son, por tanto, ingredientes que todo ser humano posee (sí, de todo ser humano, te invito a que te descubras).
Marta M. Millán, Coach Ecointegrativo y Educadora Infantil,
@martammillan


