A menudo, cuando pensamos en comenzar un proceso terapéutico, surgen miedos, dudas y mitos que nos alejan de dar ese primer paso. ¿Y si no sé por dónde empezar? ¿Y si no sirve? ¿Y si me siento juzgado?
En Respira, queremos recordarte que la terapia no es un interrogatorio, ni un juicio. Es un espacio que te abraza. Un lugar donde puedes pausar el ruido del mundo y escuchar lo que de verdad importa: tú.
Uno de nuestros pacientes nos compartió unas palabras que resumen con mucha claridad lo que puede significar este viaje hacia uno mismo:
«Ciertamente, a mí las sesiones me han dado sobre todo tranquilidad y consuelo dentro del ruido al que suelo estar acostumbrado. Son un antes y un después cuando estoy mal y me han ayudado desde hace casi dos años ya a centrarme en lo que creo que es importarme y poder poner el foco en lo que puedo hacer, despreocupándome de aquello en lo que no tengo poder de decisión. Lo he notado yo y lo han notado los de mi alrededor y sinceramente pienso que me ayudan a construir y proteger a la persona más importante de mi vida, que soy yo.»
Este testimonio es una muestra de lo que ocurre cuando te das permiso para cuidarte. La terapia no te cambia de la noche a la mañana, pero sí te acompaña a reconstruirte desde un lugar más amoroso y más tuyo. No estás solo/a.
Te invitamos a iniciar tu propio camino. Sin prisa, sin presiones, sin máscaras. Solo tú, con todo lo que eres y todo lo que puedes llegar a ser.
Respira. Tu proceso empieza cuando tú lo decides.


